¿Sueño? Importancia de las siestas para disminuir fatiga

Nicolás Godoy

Nicolás Godoy

siestas para disminuir fatiga

Una exposición a jornadas extenuantes de trabajo, sumado a malos hábitos de descanso y horas de sueño, desencadenan en el temido estrés, que puede ser clave en un bajo rendimiento laboral y una vida poco saludable.

Las empresas cada vez presentan más problemas de productividad por culpa del estrés laboral. Anualmente, la economía mundial pierde cerca de US$ 1 billón por caída de la productividad asociada al estrés laboral.

Una forma saludable de reducir los índices de estrés son las siestas para disminuir fatiga. Una siesta mejora el rendimiento físico y cognitivo, disminuye el estrés y otras afecciones de salud. En consecuencia, la productividad mejora y los empleados están más felices y concentrados.

Sin embargo, no solo se trata de dormir un rato durante el día para disfrutar los beneficios de la siesta. La duración de la siesta, el tipo y la técnica que empleemos para dormir influirán en nuestras condiciones fisiológicas para enfrentar el resto del día.

La duración de la siesta

La duración de la siesta tiene la propiedad de alterar el estado anímico y cognitivo de una persona. Un estudio en la Universidad de Pensilvania demostró que la productividad de los empleados mejoraba o empeoraba de acuerdo al largo de la siesta. Por ende, que una siesta dure más o dure menos depende de los objetivos que pretendamos conseguir:

  • Siestas entre 10 a 20 minutos sirven para cargar el cuerpo de energía. Ideales para personas que hacen trabajos físicos y/o extenuantes.
  • Siestas de 45 minutos reponen la memoria cognitiva y evitan enfermedades cardiovasculares. Los estudiantes debieran tomar este tipo de siestas para retener mejor la información.
  • Siestas mayores a 90 minutos corresponden a un ciclo completo de sueño y se recomiendan para quienes hacen labores creativas, pues fomentan la creatividad y estimulan la memoria emocional.

De las tres, los expertos recomiendan siestas cercanas a 20 minutos. Según estudios, una siesta de 26 minutos incrementa la productividad en un 34% y mantiene al trabajador un 54% más alerta. Por otra parte, una siesta más larga podría ocasionar dificultades para dormir en la noche y provocar una sensación de narcolepsia que disminuiría la productividad por ralentización de las funciones del cuerpo, además de incrementar el mal genio en algunas personas.

Tipos de siesta

Las siestas se clasifican de acuerdo a la forma en que las tomamos. La National Sleep Foundation en Estados Unidos, ha establecido tres tipos de siesta según nuestro objetivo y tiempo:

  • Siestas planificadas: Aquellas que tomamos aunque no tengamos sueño. Útil para evitar cansarnos más temprano y también cuando sabemos que despertaremos más tarde.
  • Siestas de emergencia: La tomamos cuando no podemos continuar nuestra actividad por el cansancio. Recomendada para conductores y transportistas.
  • Siesta habitual: Es la siesta que toman niños o personas como rutina en el mismo momento del día, todos los días.

Como vemos, tomar o no la siesta dependerá de nuestro nivel de cansancio, de la actividad que desempeñemos o del hábito de vida que tengamos.

Consideraciones al tomar una siesta

Según Matthew Walker, profesor de neurociencia y psicología de la Universidad de Berkeley, existen personas que no deberían tomar siestas ya que les ocasionan insomnio. La mejor ocasión para tomar una siesta es sentir sueño y necesidad.

Sin embargo, hay que considerar que la siesta no es milagrosa. Las siestas para disminuir fatiga no pueden reparar nuestro organismo si hemos tenido un insomnio programado o un mal sueño, por lo que los investigadores son categóricos: una siesta no reemplaza al sueño.

Según la Dra. Sara Mednick, autora del libro “Take a Nap”, lo recomendable es tomar una siesta cerca de las 2 de la tarde, dependiendo del horario en el cual uno despierte o realice sus actividades. Por otra parte, una siesta muy tardía o en un ambiente incómodo y ruidoso, podría retrasar el sueño de la noche y conducir a una situación de estrés que puede atraer problemas en el desempeño diario y laboral.

Cambio de hábitos

Sin duda, el tiempo para dormir una siesta es oro en el trabajo. Para que estas medidas resulten, es necesario que el lugar de trabajo disponga del ambiente necesario o si bien eres conductor o transportista, contar con los itinerarios necesarios para hacer paradas, dormir y descansar. Conocidos son los casos de empresas como Google que lograron aumentar su productividad gracias a estos beneficios.

Siestas reparadoras que sean efectivas requieren un conocimiento previo tanto de empleados como de sus jefaturas. Conocer, aportar y reconocer el valor de un sueño saludable, formará empleados más productivos y felices.

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Nicolás Godoy

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